Mal que nos pese, en nuestra sociedad los juegos de mesa tienen una marcada época de esplendor muy centrada en la campaña navideña y siendo como norma general vistos como productos para un ocio meramente infantil haciendo pocas distinciones, bajo el dominio poco interesante de las grandes jugueteras y compañías multinacionales. Pero poco a poco, está claro, vamos evolucionando. Nos alegra ver juegos modernos de calidad en los catálogos "de juguetes".





Ha llegado a las tiendas ¡Toma 11! de Wolfgang Kramer.

