En El Día de Córdoba, un juego en el instituto.

La literatura o el cine, entre otras manifestaciones artísticas, también pueden tener aplicaciones pedagógicas o educativas. Pero eso es solo una faceta colateral de todo lo que significa, de sus valores y de todos los placeres distintos que pueden proporcionar ver una película o leer un libro.
Los juegos socialmente se han venido considerando como entretenimiento infantil, carentes de valor cultural más allá de la educación. Por eso las palabras gamificación o ludificación están teniendo tanta acogida social y buena prensa, porque parece que así los juegos adquieren una utilidad, con significado instrumental didáctico o formativo.
En el periódico El Día de Córdoba se dedica un artículo a la buena labor de Rafael Mendoza, profesor del instituto I.E.S. Median Azahara y amigo de nuestra asociación: La combinación del juego y la enseñanza (2 julio 2017).
Rafa utiliza en sus clases un juego creado por él, Energy Business, diseñado gráficamente por David Prieto, Sr. Bird:
(...) [En el juego Energy Business] los alumnos "asumen el papel de empresas que venden energías renovables y no intentando conseguir beneficios sin contaminar, para que se den cuenta del futuro que tienen las energías renovables" (...) "tienen que ir comprando recursos, como uranio o petróleo, de centrales energéticas o hacer una apuesta por las energías renovables" (...) disponen de un dado de doce caras, varios tableros -como un marcador de contaminación o una tabla de eventos, que pueden incluir, por ejemplo, un derrame de vertidos- y una serie de cartas. "Tienen que ir pujando por ellas como en una subasta pública para producir energía que, posteriormente, la venden y por la que reciben beneficios" (...) No obstante, no todo es beneficio para ellos, ya que en esas compras también pueden recibir multas por la contaminación que provocan sus compañías o la energía que han adquirido. Es decir, que tienen que conjugar el hecho de ganar beneficios, pero teniendo en cuenta los efectos negativos de la contaminación que pueden generar sus empresas. Y todo esto en inglés. Es más, durante la sesión los jugadores pueden llegar a ser eliminados si sus compañías se extralimitan en contaminar, por lo que pueden ver que sus negocios tengan que cerrar. Mendoza aclara que "gana quien obtiene el mayor beneficio", si bien, matiza, que "no siempre conseguir el máximo beneficio es lo mejor, ya que hay que hay que minimizar la polución".
¡Nos jugamos!
