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Opina Bruno Faidutti.

 

En un artículo en su blog, el autor de juegos de mesa francés reflexiona sobre la figura del autor de juegos y sobre su obra cultural.

Os ofrecemos los extractos más itenresantes adaptados al castellano:

 

Los lectores habituales de mi blog habrán notado que hablo de autores de juegos, no inventores, y que cito sistemáticamenteal autor de cada juego pero solo menciono la editorial cuando esa información me parece relevante.

Puede ser pretencioso, pero es también una manera de recordar constantemente que, para mí, un juego de mesa, un juego de rol o un vídeojuego, es una creación cultural de la misma manera - bueno, o casi - que una novela o una pieza musical. A veces se me dice que hay mucho de técnica en ell diseño de juegos, pero ¿quién puede decir que no la hay en la composición literaria o musical? No sé bien qué hace cultural el carácter de una actividad, aparte del hecho de que sea reconocida por tener un carácter cultural por personas cuya profesión es tener un carácter cultural, pero creo que los juegos - juegos de mesa, videojuegos, juegos de rol - merecen ser considerados un "arte"(...). La creación de un juego, tal como la vivo yo, es un trabajo de escritura que no es muy diferente del de un escritor de novelas, o de un guionista de cine, o un autor de comics. (...)

Y así, si somos autores de creaciones culturales, debería reflejarse en la forma en que son tratados y como son publicados nuestros juegos.

Esto afecta en primer lugar a las editoriales, a las que se pide no sólo poner nuestro nombre en las cajas y hacer contratos de edición correctamente valorados y pagados, puntos que plantean no pocos problemas todavía hoy; sino además también un tratamiento de los juegos que publican con un mínimo de cuidado. Posiblemente puedo perdonar a un editor alemán o italiano por publicar un juego francés con una mala traducción - es triste, pero puede que no sea fácil de evitar. Me siento humillado cuando un eidtor francófono (que sin duda conoces) mantiene grandes discursos sobre el carácter cultural de los juegos y después muestra que no cree una palabra de lo que dice con la publicación de juegos, ya sean originales o traducciones, con reglas y traseras de la caja plagadas de errores ortográficos y gramaticales. Dejé de comprar sus juegos y cuando realmente me interesan los consigo en inglés.

(...)

No es aceptable para un autor ver como las opiniones sobre su juego se califican como prueba y no como crítica o reseña. Yo ya era un poco reticente a utilizar la palabra "prueba" para los prototipos de mis juegos que siguen en desarrollo, pero estoy sorprendido de ver que se utiliza para juegos ya publicados. Podemos probar una lavadora o un coche, medir sus características objetivas, pero no podemos imaginar una "prueba" de la última novela de Emmanuel Carrère o de la última película de Jim Jarmusch. "Testear" un juego es afirmar de principio que tiene más que ver con una lavadora que con una novela, por lo que se niega la calidad del producto cultural. (...)

¿Quiénes son los autores?

Una película tiene un director, que es generalmente considerado como el principal autor, pero a veces se destaca el papel del guionista, o el decorador, o el actor principal, o el equipo de maquillaje, formando lo que es siempre un trabajo
más o menos colectivo. En un juego de mesa, tienes que preguntarte sobre la importancia de la persona que lo ha ilustrado, y sobre el papel de guía o promotor que a menudo tiene el editor, que en ocasiones va más allá del de administrador de la publicación comercial.

Puedo ilustrar esto de una manera muy simple, utilizando el listado de mis juegos y pensando para cada uno de ellos, si me parece moralmente posible que si un día me enojo con el editor, buscase poder publicarlo en otros lugares. En la mayoría de los casos eso no supondría ningún problema para mí, pero hay algunas excepciones notables, tres o cuatro juegos en los que realmente no me siento el propietario intelectual completo. El mejor ejemplo es, probablemente,
Masquerade. Si ser el autor del juego es tener la idea del mecanismo básico, soy claramente el único autor de este juego. El problema es que si yo fuese realmente el único autor, habría en el juego unos diez personajes diferentes (los del juego básico), no veinticuatro. El equipo de Repos Production, Cedric Thomas, Ann, Adele y otros; sin duda jugaron a Masquerade más de lo que yo podía imaginar y más o menos la mitad de las cartas son sus ideas. La compañía belga es probablemente menos autora del juego que yo, pero lo es claramente un poco.

¿Y si, como en Warehouse 51 (que pronto será publicado) que es ya de por sí el resultado de la colaboración de tres autores,  los editores, sin tocar realmente la mecánica del juego, eligen una temática mucho mejor que la que Sergio, André y yo habíamos pensado; un tema que se convierte además en parte del juego? Está claro que en algunos juegos la esencia del juego recae completamente en los mecanismos, pero ciertamente no para otros, como los dos que acabo de mencionar.

¿Y el ilustrador?

Hay que mencionar también al ilustrador, y en qué medida es también un poco autor del juego, que por tanto debe ser pagado en su porcentaje correspondiente, que su nombre debe ser indicado junto con el del autor, etc... [Faiduti ya habló sobre este ma en otro artículo anterior]


Sí, lo sé ....

A todos aquellos que encuentren este artículo un poco pretencioso, les digo de antemano que soy muy consciente de que ésa es una inferioridad que me acompleja cuando comparo el diseño de juegos y la escritura literaria, y que probablemente soy un novelista frustrado. El juego no es literatura, pero su riqueza y profundidad son las mismas, creo, como las de la música, el cine o los comics.

(...)


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