Fuente de agua potable desde un juego de mesa.

Shadowborne Games es una de las muchas compañías que basan su financiación en proyectos de mecenazgo. Su actual juego en producción, tras campaña en Gamefound, es el juego de mesa Avalon: The Riven Veil de Jamie Jolly.
:strip_icc()/pic8505782.jpg)
Parte del dinero recaudado antes de que el juego salga a la venta, un 1%, se tenía que dedicar a proyectos humanitarios que las propias personas de las campaña seleccionaron entre varias opciones, en colaboración con Games 4 Good, organización de ayuda al 3er. mundo con los juegos como partícipes. Los proyectos financiados han sido una conducción de agua potable en un pueblo de Nepal, miles de raciones de comida para Zimbawe y los gastos de un centenar de operaciones de cataratas en colaboración entre una escuela local y otra de Reino Unido. La post-campaña sigue de hecho abierta y todavía es posible reservar el juego y participar del proyecto.

La fuente llamada Waters of Avalon (Aguas de Ávalon) se ha instalado en Karmalya, una población rural en la región de Laxmipur en Nepal, al borde de la frontera con India.

Es una comunidad conocida en la región despectivamente como "cazadores de ratas" por ser personas de casta inferior. Pese a que el sistema de castas fue abolido en Nepal en 1963, los persistentes prejuicios racistas y clasistas contra estas comunidades priva a sus personas habitantes de recursos y dificulta su acceso a servicios públicos, como sanidad o educación dignas.
"Waters of Avalon" patrocinado por Shadowborne Games
en colaboración con Games 4 Good y FTH-UK
Población: Karmalya
71 familias, unas 500 personas, tiene ahora acceso a agua potable, que no tenían antes. Al menos una fuente para compartir.

En palabras de Sabitri, una mujer de Karmalya:
Antes de tener el pozo de agua en nuestro pueblo, teníamos que ir a otro pueblo a buscar agua, y muchas veces nos impedían el paso. Teníamos que volver con los cántaros vacíos. Nos veíamos obligados a beber agua con arsénico y agua recogida de las inundaciones, porque no teníamos otra opción. Pero hoy en día, tenemos nuestro propio pozo en nuestro pueblo. Gracias por esta bendición.

¡Nos jugamos!
